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La tarea pendiente en infraestructura portuaria

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La necesidad de hacer más eficientes las operaciones para mejorar la competitividad

 

 

Los mayores costos en inversión en infraestructura portuaria se deben a cánones de arriendo, concesionamiento, etc. Muchas veces, estos altos costos frenan nuevos proyectos y expansiones, poniendo en riesgo la totalidad de la operación de ampliación y afectando la cadena logística.

 

Uno de los principales motivos por los cuales se decide ampliar un puerto es la necesidad de mejorar la productividad, junto con incrementar la eficiencia de toda la cadena logística y, por supuesto, aumentar la capacidad de transferencia. Si América Latina quiere competir en las grandes ligas, deberá invertir y reducir.

 

La ampliación de los puertos y el hacer sus operaciones más eficientes es parte de la necesidad de reducir los costos de manejo de la carga. Según el informe  “Doing Business Report 2013” del Banco Mundial, en 2012 exportar un contenedor desde América Latina costaba cerca de US$1.353 en promedio, un valor que excede ampliamente el costo de la OCDE de US$1.028. Importarlo a la región valía US$1.549, sustancialmente más que los US$1.080 por contenedor de la OCDE.

 

 

Dónde economizar: infraestructura, tecnología y logística

 

Cuando hablamos de economizar lo primero que se viene a la mente es comprar más barato, pero lo cierto es que lo barato cuesta caro. Franc Pigna, director ejecutivo de Aegir Port Property Advisers, empresa que asesora en la compra de activos portuarios, nos cuenta sobre las soluciones que pueden hacer más llevaderas las tan necesarias expansiones portuarias y así dejar atrás la tarea pendiente. Es más, Pigna comenta que en términos de infraestructura y operación portuaria, “la región es variada, con lugares como Venezuela, que tiene una infraestructura de puertos que representa un gran  reto y Colombia, donde privatizaron el desarrollo de puertos y han funcionado muy bien, ya que el sector privado está cumpliendo con estándares internacionales para la operación. Asimismo, hay puertos con muy buena operación en Chile y México y retos en Argentina, así como en alguna medida en Brasil”. Esto habla de una gran variedad en cuanto a “eficiencia en América Latina”.

 

Frente a las mejoras en los puertos, Pigna resaltó la necesidad de optimizar “el comportamiento financiero de todos sus activos, pero principalmente del más grande y estratégico: sus bienes raíces”. En su opinión, una administración eficiente de terrenos logrará liberar recursos para invertir o simplemente para aumentar el retorno de los accionistas.

 

Entre las propuestas de los expertos está la incorporación de la tecnología en procesos que hoy se hacen manualmente, como los de revisiones de carga y documentación. Pigna resalta que la automatización “de ciertos procesos los hace casi instantáneos, lo que ahorra tiempo y simultáneamente dificulta la corrupción”. Además, resalta el especialista, los gobiernos deben colaborar con la tarea, facilitando la coordinación entre las diferentes agencias públicas, adoptando los sistemas de “ventanilla única”, sistema que ya está en camino en varios países.

 

Así mismo, otro problema que está profundamente arraigado en la raíz del negocio portuario de la región es la logística. Se produce una dicotomía entre la gran variedad de puertos y operadores y la falla en el sistema de conexión entre los puertos y los centros de producción y consumo. La logística terrestre termina por boicotear el buen funcionamiento del puerto, pues los altos costos de transporte y los frecuentes atrasos terminan por empañar el trabajo portuario. Por lo tanto, parte de la mejora de la eficiencia portuaria pasa por mejorar el transporte terrestre.

 

 

Dos pasos más atrás

 

“Al requerir de altas inversiones, históricamente la infraestructura portuaria siempre se ha visto atrasada en comparación a los avances tecnológicos de las embarcaciones. En los últimos 10 años, los avances en tecnología de naves se ha acelerado hasta tal punto que ha sobrepasado la capacidad de las autoridades portuarias de mantenerse al día”, dice Pigna. Adicionalmente, él remarca que “en los últimos 30 años, la mayoría de los gobiernos ha experimentado crecientes restricciones presupuestarias desde todos los ángulos de las responsabilidades gubernamentales, tales como beneficios sociales, defensa, educación, entre otros temas. Esto ha producido una base capital inadecuada para enfrentar el creciente problema de mantención, modernización y expansión de las respectivas estructuras portuarias”.

 

Ya que la infraestructura portuaria va dos pasos más atrás que el resto de los aspectos de la modernización, esto ha, y continuará “forzando a los gobiernos a explorar diferentes maneras de financiar su infraestructura portuaria, lo que se hará cada vez más a través del sector privado, alimentando la corporativización de las autoridades portuarias y, en algunos casos, la privatización, de modo de poder acceder a los mercados de capitales privados”.

 

 

Los desafíos pendientes

 

Sin perder de vista que el reto más grande en América Latina es la brecha de inversión en infraestructura, como señala Pigna, y que la respuesta a este punto radica en “invertir, invertir, e invertir”, otro tema clave dentro de esta llamada visión holística, es el de coordinar a los diferentes actores de la cadena logística. Esto es fundamental dentro del mismo sector público de manera que haya consistencia entre los requerimientos de aduana, quienes vigilan los cruces fronterizos, e incluso quienes rigen las provincias y municipalidades.

 

Como dice Pigna “en el corto plazo el desafío de la región será financiar adecuadamente la modernización y expansión de la interface ‘mar-tierra’,principalmente en los puertos. En el mediano plazo, el desafío radicará en hacerse cargo de los cuellos de botella logísticos ubicados detrás de los puertos y en los terrenos interiores debido a la inadecuada (y muchas veces carente) infraestructura vial y ferroviaria y los centros de almacenamiento y distribución ubicados al interior cerca de las bases industriales. Y a largo plazo, el desafío estará en pensar como una región integrada y racionalizar los recursos de logística y transporte para crear una red moderna de logística”.

 

Como podemos ver, las tareas pendientes son muchas y los retos son múltiples y la única receta al éxito es ir por parte, tomarlo con calma y recorrer el camino de manera segura. Sin embargo, el momento de actuar es ahora si es que América Latina no quiere perder el terreno ganado en el camino hacia el desarrollo.

 

Pigna lo dice fuerte y claro: “es crítico que  la región comience a hacer un esfuerzo serio respecto de la integración económica. La competencia de hoy no es entre naciones sino que entre regiones, cadenas logísticas y ciudades globales. Este es el desafío Latinoamericano, crear un bloque económico integrado que sea capaz de sacarle provecho a sus ventajas competitivas. Un gran paso hacia adelante es desarrollar un sistema regional de impuestos, tarifas, aduanas automatizadas y procesamiento de carga”.

 

    Fuente: www.mundomaritimo.cl, revisado el 04-11-2013