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Desarrollo energético de Chile: La Clave está en el Mar

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De acuerdo con un estudio que fue elaborado por la consultora Garrad Hassand, especialista en energías renovables, existen seis zonas prioritarias para el desarrollo de proyectos undimotriz, los cuales se encuentran ubicados desde la Región del Biobío hasta la Región de Los Lagos.

El océano posee energía potencial y/o cinética en sus aguas, las que pueden ser transformadas en energía eléctrica. De acuerdo a la U.S. Internacional Energy Agency (IEA), existen principalmente cinco tipos de tecnologías definidas en función de su fuente de origen: energía de las olas, las mareas, de las corrientes de áreas, energía del gradiente de salinidad y energía del gradiente térmico.

El pionero en el estudio y explotación del recurso maremotriz fue Francia, cuando en el verano de 1967 puso en marcha una planta mareomotriz de 240 MW en el río Rance, región de la Bretaña. En la actualidad, existe a nivel mundial una potencia total instalada de 520 MW, cuyas centrales más importantes son Sihwa, de 254 MW (Corea); Annapolis Royal, con 20 MW (Canadá); Jiangxia, de 3,9 MW (China), Kislaya Guba, de 1,7 MW (Rusia), y Uldolmok, de 1 MW (Corea del Sur).

Panorama en Chile
Raúl Ortúzar, profesor asesor del Centro Innovación Energética (CIE) de la Universidad Federico Santa María y profesor de la carrera de Ingeniería Civil Oceánica de la Universidad de Valparaíso, explicó que Chile tiene grandes posibilidades de desarrollar la energía mareomotriz y undimotriz, debido a los 4.200 kilómetros de extensión que tienen sus costas. En 2009 Corfo solicitó al Banco Interamericano de Desarrollo (BID) un estudio preliminar sobre la presencia de este recurso en el mar chileno. El objetivo de la investigación fue cuantificar e identificar las zonas con potencial técnico y económicamente factible.

El estudio fue elaborado por la consultora Garrad Hassand, líder mundial en estudios de ERNC, y en él se concluye que el potencial bruto de las energías de las olas es superior a los 164 GW y que en caso de capturar sólo un 10 % de ésta, se tendría una capacidad de potencia que excede a la actual capacidad
instalada en el SIC.

Raúl Ortúzar señala que en el informe de Garrad Hassand se estableció que “un conjunto de turbinas sumergidas asociadas a sus respectivos generadores podría producir en promedio 30 MW/km2, con un potencial de varias decenas de GW”.

Juan Roberto Paredes, especialista en energías renovables del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), cuenta que “la posición geográfica especial de Chile hacia el océano Pacífico, con una plataforma continental muy estrecha hace que las corrientes marinas y olas del océano puedan llegar a las costas chilenas con un gran contenido energético que puede ser aprovechado para producir electricidad de una forma limpia casi sin emisiones de gases de efecto invernadero”.

Nicolás Faúndez, gestor de proyectos del Centro de Energías Renovables (CER), explica que en 2008 la consultora Baird & Asociados realizó una investigación sobre la disponibilidad de esta energía a través de un software y bases de datos diferentes a las aplicadas por Garrad Hassan. “Este estudio identificó que la presencia de esta energía en el mar es mayor a 240 GW, lo cual es equivalente a 15 veces más la potencia instalada en Chile (16 GW)”.

“Según Baird & Asociados, a lo largo de la costa, el potencial energético se va incrementando a mayor latitud sur. Por ejemplo, Arica posee una potencia de 19,6 kW/m y en el caso de las islas Diego Ramírez de 66 kW/m”, sostiene Nicolás Faúndez.

Y agrega que “en relación con el factor de la capacidad de planta del equipamiento, su disminución dependerá de una mayor latitud. Para Iquique, que tiene una latitud 20°, presenta un 58% de factor de capacidad; y en las Islas Diego Ramírez, que posee una latitud de 56°, su factor es igual a 50%”.

Las zonas idóneas en el país
El informe de la consultora Garrad Hassand establece que la zona costera desde Valparaíso hacia el sur del país muestra el mejor resultado entre atributos y restricciones.

El especialista en energías renovables del BID menciona que el estudio definió que existen seis zonas prioritarias para el desarrollo de proyectos undimotriz, los cuales se encuentran ubicados desde la Región del Biobío hasta la Región de Los Lagos, como son Puerto de Ventana, Puerto San Antonio, Puerto San Vicente, Puerto Coronel, Puerto de Corral y Puerto Montt, cuya generación anual para un parque undimotriz es de 30 MW y de entre 54,5 a 85,3 GWh.

“Sobre la energía de corrientes marinas, los mejores sitios están dados por estrechos, donde tienen una aceleración del flujo de agua, y por lo tanto, un gran contenido energético. Entre los dos sitios más promisorios figuran el canal de Chacao, el Golfo de Corcovado y el Estrecho de Magallanes”, precisó. 

Sin embargo, el documento indica que si bien estas dos últimas zonas presentan un gran potencial, sus condiciones no son aptas para conexiones masivas de ERNC, pues su capacidad de la red eléctrica es inferior al 1%. Pese a ello, Raúl Ortúzar, profesor asesor del Centro Innovación Energética (CIE) manifiesta que “se hace atractivo desarrollar proyectos de energías en zonas aisladas energéticamente y con una alta dependencia fósil como son los casos de la Isla de Pascua e Isla Robinson Crusoe, presentando esta última isla una dependencia anual de 300.000 litros de petróleo, con lo cual bajo esta dependencia un proyecto undimotriz, empleando la tecnología Oscillating Water Column (OWC), podría recuperar su inversión al cabo de 10 años”.

Inversionistas
Juan Roberto Paredes, especialista en energías renovables del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) menciona que los países considerados como ‘desarrolladores de tecnología’ y ‘promotores de proyectos’, como Canadá, Reino Unido y España, se encuentran “muy interesados en utilizar emplazamientos donde puedan probar los distintos tipos de generadores mareomotrices en condiciones reales de operación y no en laboratorios, donde las condiciones son mucho más ideales”.

“Estos centros de prueba y plantas piloto son la única forma que existe para mejorar la curva de aprendizaje, ganar experiencia en la operación y mantenimiento para reducir los costos de la tecnología. Chile ofrece en este aspecto un campo de pruebas excepcional, debido a la calidad y consistencia de su recurso mareomotriz”, sostuvo Juan Roberto Paredes.

El especialista en ERNC explica, además, que los inversionistas perciben a Chile como un país con excelentes oportunidades en el largo plazo, debido a su grado de desarrollo y consecuente demanda energética, que tendrá que ser satisfecha a través de nuevas fuentes de energía.

Nivel de desarrollo en investigación
De acuerdo con los antecedentes que entregó el Ministerio de Energía durante el seminario “Energías Marinas en Chile”, actividad organizada durante el mes de noviembre de 2010, en la actualidad se están ejecutando 12 proyectos en distintas universidades, en asociación con empresas. Dichas iniciativas se han focalizado en diversos aspectos como evaluación del potencial asociado a olas y corrientes marinas; diseño de prototipos de equipos de generación; análisis de comportamiento de vientos y mareas; evaluación de distintas tecnologías y la aplicabilidad a la realidad nacional; y el desarrollo de proyectos pilotos en zonas rurales o de difícil acceso.

Nicolás Faúndez, gestor de proyectos del Centro de Energías Renovables (CER), explica que a pesar de que existe una real necesidad de mejorar el conocimiento sobre estas tecnologías, que permitan “evaluar cuantitativamente la instalación de equipamiento o sistemas, para obtener energía del mar, el monto
y cantidad de proyectos se considera muy reducido frente al inmenso desafío científico y tecnológico que significa investigar, desarrollar nuevos diseños y métodos de obtención energéticos del mar”.

Factores que limitan su desarrollo
Tanto Raúl Ortúzar como Nicolás Faúndez señalan que las actuales limitaciones están relacionadas con el costo de inversión del equipamiento y la competencia con otras tecnologías, ya que los sistemas están mundialmente en una etapa de diseño y desarrollo de “prototipos”, esperándose que la tendencia lógica en el tiempo esté orientada a la reducción de los costos de inversión y operación, junto a un incremento de la eficiencia y performance del equipamiento.

Además, los profesionales indican que aún no está disponible en el país toda la información útil y confiable que permita identificar aquellas áreas o zonas donde se puedan realizar proyectos rentables. “Puede ser un mapa energético asociado a las corrientes marinas de los principales canales chilotes y magallánicos o la identificación de las mejores áreas cercanas a un sistema interconectado para la transmisión eléctrica, entre otras”. 

También cabe mencionar la escasez de herramientas metodológicas computacionales, que unido a campañas en terreno, validen los cálculos o predicciones de rendimiento del equipamiento o sistema por instalar.

En materia de recursos humanos, el Ministerio de Energía ha identificado la necesidad de potenciar profesionales y especialistas idóneos para que puedan desarrollar servicios conexos y establecer un marco regulatorio e institucional para este tipo de proyectos energéticos.

Fuente: www.revistaei.cl, edición 12 de abril de 2011